Vivo en Alemania y en mi ciudad hace tiempo se puso en marcha una iniciativa para instalar bibliotecas callejeras. Esto es simplemente unas librerias, protegidas de los elementos por puertas de vidrio pero siempre abiertas, donde cualquiera puede dejar o coger los libros que quiera. Las hay por todo el pais. Tengo la suerte de tener una al lado de casa, esta de la foto. Y la pena de leer aleman mal y poco, así que no la aprovecho tanto como me gustaria.
La biblioteca callejera u Offener Bücherschrank (literalmente, libreria abierta) es un éxito. Siempre hay gente rebuscando. La pasada primavera decidí descargar mis estanterías de unos trescientos libros. Despues de unos dias de puertas abiertas para que los amigos se cogieran los que quisieran, fuimos llevando los libros poco a poco a la biblioteca callejera. Cada vez que iba con una nueva remesa, la anterior habia desaparecido. Y eso que la mayoria de los libros no eran en alemán.
Como digo, mi alemán es todavía demasiado pobre para poder aprovecharme bien de mi biblioteca. Aun así siempre se encuentran cosas, también en otros idiomas. Gracias a algún desconocido usuario de la biblioteca callejera descubrí a Jhumpa Lahiri, que por alguna razón nunca se habia cruzado en mi camino. En el libro, Interpreter of Maladies, encontré la factura original, de una librería de Nueva York, fechada el 4 de Agosto de 2007 a las 11:45 am. Me gusta especular sobre que viaje haría el libro desde esa mañana en el SoHo hasta llegar a mis manos, y si su ultimo lector lo dejó en la biblioteca porque no le gustaba, o porque le gustaba tanto que lo queria compartir. Nunca se sabe.
En las bibliotecas callejeras siempre hay una estanteria reservada para la literatura infantil y juvenil. Allí encontré una edición de los años 60 de El 35 de Mayo, divertidísima historia de Erich Kästner con preciosas ilustraciones de Horst Lemke. ¡Hasta aquí si llega mi alemán!
Alemania esta ahora llena de estas bibliotecas callejeras. Aquí debajo fotos de unos cuantos ejemplos. Un bonito testimonio de lo vivo que esta el libro de papel, y una manera de conectar con lectores desconocidos en el mundo análogo.
Interesante iniciativa. Ojalá se desarrolle también en España.
Si Alma, la verdad es que es una idea facilisima de poner en practica, y un modo estupendo de que circulen los libros.